sábado, 13 de marzo de 2010

Algunos besos robados...



Cómo podría una persona olvidar a otra, cómo las cosas pueden cambiar en tan poco tiempo, de lo que sentíamos hace un tiempo un cariño tan grande que tal vez sería amor, estábamos tan apegados a nuestras cosas que tal vez nos olvidamos algo importante... bueno, fui yo quien se olvidó de la realidad y las cosas buenas que tenía en mi mano... y lo dejé correr para terminar sufriendo y sin comprensión de nadie.

Hace un tiempo me estaba ganando el cariño de una chica, no la conocía en persona pero con los mensajes y la única llamada que le hice ese tiempo hizo que sea una gran amiga y siempre me entendía, quedábamos para encontrarnos y conocernos en persona, pero nunca llegó el día en aquella ciudad gris llena de sueños olvidados, sólo nos quedaba esperar a vernos en Abancay (mi tierra), yo la fastidiaba con paisana y ella me decía abanquino. Sus clases en la universidad estaban adelantadas a la mía por un mes así que terminó antes que yo y se fue a Abancay para ver a su familia. Ese tiempo pasaba momentos tal vez difíciles o entupidos y ridículos, ya que estaba enamorado de una chica (Lorena) a la cual no le importaba del nada, pero ese tiempo no sabía eso de ella; estaba cegado por las pasiones que soltaba a tocar su rostro o al besarme con ella, pero terminé roto después de esa relación.

Cuando terminé el ciclo de la universidad me fui a Abancay para como siempre visitar a mi familia y para esas fechas aun seguía dolido y esperanzado con Lorena. Ahh las noches estrelladas en Abancay son hermosas, caminando con Alejandro -uno de mis escasos mejores amigos- encontré justo al frente de la calle a Flor, la chica con quien siempre me entendía por el Messenger, con quien siempre trataba de ganarme su cariño y tal vez alguna salida en Lima, pero ahora estaba más cerca a mi, estaba aún en mi tierra y la vi muy hermosa; no dudé en seguirla, con mi mejor amigo caminamos y caminamos cuadras enteras hasta alcanzarla y poder acercarme a ella para saludarla. Tenía miedo cuando la llamé, pero no quería vacilar y quería sacar cara en la calle que la conocía, aparte, tenía mucha curiosidad si era más alta que yo, me acerqué dándole un beso y después me paré a su costado midiéndome sin roche a las personas y terminé satisfecho con saciar mi duda, hablamos muy poco, pero quedé con ella en verme tal vez sólo un día, pero verla y conocerla más, para mi eso era gratificante y excitante el saber que cobraría mis besos al poder verla (que pendejo que fui esos días)... Meses antes comencé a cobrar los besos que ella me mandaba al despedirse de mi terminando una conversación por el Messenger me decía... "Chau cuídate... besos" y yo la contestaba con que cobraría esos besos que me manda porque hasta ese tiempo no me llegaban aún...

El primer día que me encontré con ella fue el más hermoso que tuve, yo estaba parado en la esquina de su casa esperándola, faltaban sólo unas horas para que la noche se asome a ver quien era la persona que molestaba el tiempo preciado de aquella chica. Cuando la miré estaba muy linda, el cerquillo que lo llevó desde pequeña era perfecto, la mirada que me hacía de rato en rato para decirme algo, era perfecta, la voz que escuchaba era una melodía a mis oídos y una caricia a mi corazón, era la chica perfecta que un hombre quisiera tener para toda la vida... No paraba de ver sus ojos pues encontraba paz y seguridad en ellos, pero su mirada se perdía y quedaba sonrojada con su "palta" (jajaja).

Era un tramposo, quería cobrar mis besos pero no sabía cómo hacer, me moría por probar esos sus labios, quería sentir el calor de una chica, pues mi alma estaba fría y sin consuelo... Terminaba haciéndome el dormido para que me despierte con un beso, pero ella me daba en la mejilla y yo quería en los labios, seguía durmiendo y la hora pasaba, tenía palta decía ella, y no sabía que hacer, al final no me besó ni yo la besé, nos besamos, pues ese rato la miré a los ojos y me acerqué a ella. La noche era fría, pero eso a mi no me importaba y parece que a ella tampoco, pues no queríamos irnos, ya eran las 20:00 horas y para nosotros no había reloj que nos parara y nos alejara de la esa noche mágica; por fin cobraba mis besos como ella los hacía con migo... Te faltan 98, 96, 95... Siempre decíamos eso y continuábamos besándonos a pesar de escuchar a algunos alumnos con buzo del colegio Juan Pablo hablar de estupideces y sin sentido, nos reíamos mientras su nariz se cruzaba con la mía y sus labios estaban pegados a los míos, su piel era muy suave como la seda, sentía ese momento, y las horas corrían sin parar, pero nunca nos fijábamos del tiempo. Era sin duda una hermosa noche la que pasé con ella, sentado en el parque junto a ella y sin nadie más quien me moleste.

Al día siguiente discutí con mi madre por el tema de la mensualidad que mi padre me mandaba, salí renegando ese día, estaba destrozado y no quería encontrarme con nadie, me senté un rato en el parque y fumé como 5 cigarrillos ese rato; en la noche, ya regresando a mi casa, discutí de nuevo, pero esta vez con mi tía quien estaba histérica por temas de celos e incomprensiones que tenían con mis dolidos abuelos... Una noche muy larga para mi, quería verla y la llamé otra vez para encontrarme y sentirme seguro como me sentía esa noche de cielo despejado.


- ¿Estás bien? - preguntó inquieta al verme distraído y perdido aquella noche.

No sabía que contestarla, estaba confuso, mi familia tenía problemas y de nuevo mis recuerdos con Lorena regresaban ya que recibí un mensaje en la madrugada de ella diciendo que no sabía nada de mi y que tal vez uno de estos días me llamaría.


- Si, estoy bien - mentí sin saberlo, quería decirle lo que me pasaba pero tenía miedo a que se alejara de mi al saber que mientras estaba con ella pensaba en otra chica que supuestamente me hacía creer que estaba interesada en mi, o tal vez no era mentira.


Me invitó un chupetín y terminamos caminando por la calle, fuimos a recoger un saco a una tienda para su madre, me contaba de su familia y de su mejor amiga quien se fue de viaje a Panamá (Shirley), estaba distraído, quería abrazarla y llorar por lo que estaba pasando, pero no quería verme débil ese momento ni quería hacerme la víctima, me era difícil aguantar todos mis problemas y concentrarme o tal vez poner de mi parte en esta mi nueva relación que tenía con Flor.


Eran días malos y buenos que confundían mi juicio para seguir tomando desiciones en mi vida, estaba extraño y siempre me decía eso ella, pues se daba cuenta de cómo estaba y creo que por esas cosas mías la hacia sentir mal sin darme cuenta de lo que estaba pasando...Que horrible es saber que la chica que te gusta se siente mal a tu lado, que no la complaces ni la haces feliz, y que horrible es saber que tus problemas no tienen nada que ver con ella pero no dejas de pensar en ellos ni en la otra chica que te hace sentir como un perro encadenado.

Una noche saliendo con ella caminamos sin darnos cuenta de qué hora era, como siempre a su lado me olvidaba del tiempo, nos alejamos de la ciudad por un camino al cementerio de la ciudad, no había luz, pero estábamos alumbrados por la luna, era una noche hermosa, se podía mirar cada detalle de las plantas y las piedras que estaban llenas de polvo por la carretera arenosa en la que estaban, se podía escuchar el río pasar suavemente por entre las piedras y las plantas. Había una casa en medio de ese hermoso paisaje y no le dimos importancia para seguir caminando, a veces la besaba, a veces ella me besaba. Cuando llegamos a una parte donde el camino se dividía en dos dudaba de cual tomar pues si tomábamos el de arriba podíamos quedarnos mas tiempo solos, pero si era el de abajo no tendríamos diversiones sino solo seguir caminando hasta encontrar otro lugar...

Tomando el camino que nos llevaba a la parte de arriba, justo a espaldas del estadio, nos sentamos en el pasto, mirábamos lo alto que era y lo hermoso que se veía gracias a la luz de la luna, hablamos un rato y terminamos besándonos echados en un pasto seco ocultándonos de los demás, la besaba en el cuello y no paraba de besarla apasionadamente como ella lo hacia con migo, era una noche hermosa, se posó ensima mío y mis manos en su trasero, estaba un poco avergonzado pues tenía miedo de sobrepasarme con ella, no quería hacerle daño, mi mente de pervertido controlaba mi cuerpo, pero mis sentimientos a ella y también la interrupción de una pareja que pasaba justo por arriba de aquel camino detuvo ese momento...

- Tengo que ir a la casa de mi tía, habló después de tanto silencio entre los dos, me están esperando, vamos?

Asenté con la cabeza y dije "claro", todo estaba pasando muy rápido con ella, algo que no debía de ser así, estábamos sólo unos días saliendo y ya habíamos llegado a ese nivel de confianza. Regresando a la ciudad y casi por mi casa (pues la casa su tía era a la vuelta de la mía) nos despedimos con un beso corto, ella seguía caminando y la miraba con más respeto y orgullo de estar a su lado. En la noche dormí feliz y solté una sonrisa corta en medio de la noche, pero no quería que sufra por mi culpa, así que tomé una desición que me arrepentiría hasta ahora (fuí un estúpido inmaduro).

Para nuestro siguiente encuentro estaba ya decidido a no incomodarla con mis inseguridades y problemas... Mira, le dije, eh estado pasando por muchas cosas estos últimos días, te conté del problema de mi padre y la discusión que tuve con mi tía, y bueno también lo de Lorena -no tenía palabras para seguir hablando- creo que en estos momentos no es lo indicado para estar saliendo como enamorados, creo que tenemos que terminar, la verdad necesito tiempo para aclarar algunas cosas que se interpusieron en esto... lo siento -no podía mirarla a los ojos, tenía miedo de su reacción y me avergonzaba de todo lo que había dicho, estaba destrozándome poco a poco y sin saber cómo se sentía ella, actué cobardemente, pero tenía que hacerlo, eso creí...

Un "está bien" me tranquilizó al escucharla pero la caminata estaba silenciosa, quería sonreír como ella lo hacía, baya que era fuerte, sus ojos seguían firmes y su sonrisa sin mostrar los dientes era la misma, pero tal vez no era así... Esa noche caminando por algunas calles silenciosas nos quedamos parados espiando a algunos músicos cristianos que estaban en su iglesia, me divertí ese rato y más aun cuando la besé de nuevo, sabía que ella me quería y entendía en la situación que estaba, no se merecía a alguien como yo, un basura egoísta, así comencé a tratarme después de esa noche; perdí una joya invaluable, algo que una persona menos egoísta que yo no lo dejaría para nada del mundo. Era mi perdición días después, la extrañaba pero no quería decirle, quería disculparme pero tenía miedo a su rechazo... y así aguanté mucho tiempo, esperé días, semanas, meses...

Pero la volví a ver, me encontré con ella una tarde en la Av. 28 de Julio, justo después de nuestras clases de teatro, la invité a comer por mi casa, quería que conociera mi casa y luego invitarla a ver una película... Estaba confiado de mi dinero y ese día ella terminó pagando todo, fue un "ups" para mi cuenta de ahorros. El viaje a mi casa era silencioso y largo, ella se sentó delante mío y amarró su cabello, no dejaba de verla, tenía un cuello muy hermoso, su cabello bien peinado y cuidado, y si no me equivocó tenía un lunar hermoso en la nuca; que hermosa que estaba, no quería volver a perderla, quería regresar con ella, me importaba más que nadie en esta vida, estaba dispuesto a dar todo lo que tenía en mi patética vida… sólo quería estar con ella toda la eternidad.


Mirando la película en el cuarto de mi madre, me dio sueño, pero esta vez era de verdad, me estaba durmiendo y ella me volvió a despertar con sus besos dulces y suaves como aquella última noche que pasé en Abancay con ella, estaba muy feliz, no podía creer que ella estaba en mi casa, en el cuarto de mi madre mirando una película de horror y echada en la cama a mi lado, y aún más sorprendente fue que estaba besándome sin ningún remordimiento alguno del pasado… no puedo olvida esa noche que no dejamos de besarnos, toda la tarde era nuestra, mis sentimientos eran más grandes, y mis heridas eran sanadas por ella, era mi salvación en aquella ciudad gris e indiferente que es Lima.


Fue la última vez que la volví a ver y que pasamos un tiempo juntos, la últimas donde ella me besó y dejó su aroma prendido en aquella cama y cuarto oscuro, dejó su aroma en mi alma y dejó mi regalo en el velador que sigue siendo suyo y sigue esperando tal como yo la espero desde hace mucho tiempo y la sigo esperando aunque esté cada vez más cerca a mi, pero las cosas se alejan y mi mundo que es ella está en otro lugar…

1 comentario:

  1. esto es más largo que mi vida, no sé si podría relatar mi vida en tantas líneas. creo que sí. de hecho ya lo hice en algún momento. olvídalo.

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