martes, 9 de marzo de 2010

Abel Valiente


Terminando el clima cálido en este mundo del cambio climático en la ciudad de Lima Abel Valiente una taxista tratando de llevar sus esperanzas a una nueva etapa encontró a una persona en medio de la nada alzando la mano para ver si pudiera tomar el taxi y llevarlo a su destino.

- Cuánto cobras a San Juan de Lurigancho? , preguntó el joven mirándolo con una esperanza de que sea algo barato el precio.

Abel miró al joven y notó que no tenía demasiado dinero, calculó que el viaje hasta esa zona de Jesús María hasta ese destino donde aquel personaje pedía llegar era un promedio mínimo de 12 soles y terminó contándole el precio mínimo para que pudiera ganarse su noche donde la soledad y el peligro caminaban juntas de la mano.

La mirada del joven al escuchar el precio decidió dejarlo atrás y terminar caminando un tiempo más para poder alcanzar el precio de sus 8 soles que le quedaban de tantas reuniones en esta fría y solitaria noche.

- No te preocupes amigo te cobro 8 - dejando sus esperanzas para poder ayudar a aquel personaje que no tenía esperanzas de llegar a su casa.
- No amigo, la verdad no tengo dinero para pagarte, pero si quieres me esperas cerca de un banco para sacar un poco de dinero y pagarte el precio que me estás pidiendo, eres el 3er taxi que estoy parando y es la última alternativa para poder llegar a mi casa a estas horas (eran las 11 de la noche y no había carro).
- Ya, no hay problema sube que es muy tarde y peligroso, las noches en Lima son muy peligrosas como para dejar a un joven de tan temprana edad (lo pensaba Abel mientras miraba el delgado cuerpo de este chico)

Unos minutos después de la travesía al distrito de San Juan de Lurigancho aquel personaje que invadía y apoyaba el negocio de Abel llegó a preguntarle si era Religioso al notar que la estación de la radio era una Cristiana, y Abel le respondió que sí era Cristiano y que algún día llegaría a ser uno de esos personajes que suben al estrado a hablar y mandar el mensaje de la salvación al pueblo arrepentido. Después de tanta charla de conocimientos religiosos llegaron a hablar de la familia y los problemas que traen y fue entonces que Abel entró en confianza para contar sus problemas con aquel personaje incognito que ni siquiera conocía por un mes.

Mira, decía Abel tomando palabra a la historia de aquel joven, cuando era un niño de 3 años mis padres se divorciaron por problemas de infidelidad y terminé bajo la custodia de mi lamentada y amargada madre, me acuerdo que siempre me maltrataba porque me comportaba como mi padre y me parecía en imagen a él, siempre me pegaba y siempre terminaba tomando, era muy débil y siempre necesitaba de ayuda para que siga adelante; pero llegó el día donde ya no aguanté tanto maltrato y me escapé a la casa mi padre, tenía sólo 10 años y no sabía cómo reaccionar ante los actos de mi madre y evitaba comprenderla porque no era feliz y nunca lo fui ese tiempo.

En la casa de mi Padre viví sin primaria, sólo jugando en el arenal del barrio con mis nuevos amigos, pero mi padre nunca se fijaba de mi educación y mi integridad, él a los dos años me abandonó en la casa y me encontró mi abuela durmiendo muriéndome de hambre después de unos días de lo sucedido. Fui acogido en su casa, dormía en la cama de mi difunto abuelo y comenzaban mis clases para recuperar el tiempo perdido, pero nunca fue así; tenía 12 años cuando conocí los vicios que este mundo y me gustó portarme mal con las personas que nunca se preocupaban por mi, así que entré en los vicios, en el pandillaje, llegué a las drogas a los 14 años y en mi barrio era respetado o tal vez temido por eso, nunca se acercaban a mi porque era peligroso, ya había matado a 5 vecinos por ser malcriados con migo, estaba loco y dependiente de las drogas. A mis 17 años junto a mi amigo y descuidado por mi abuela ya que la tenía harta de tantas malcriadeces estábamos tomando en una esquina, esa noche tomé como nunca ya que mi amigo recién se casaba y había comprado su carro para mantener a su familia taxeando; pero esa noche mientras la señora de la tienda descansaba y sus perros estaban amarrados en la azotea se aparecieron 5 maleantes queriendo vengarse de la muerte de uno de sus amigos que enfrenté en las barreadas del Alianza Lima y el Universitario. Esa noche quedé inconsciente por un botellazo en la cabeza y al despertar encontré a mi mejor amigo tirado en el suelo con 9 apuñaladas en la espalda que según la señora de la tienda lo recibió tratando de defenderme mientras estaba tirado en el suelo. Esa noche lloré después de mucho tiempo.

Lamentado por mis actos me encerré por días en mi cuarto y llegué a cambiar por algunas palabras de mi hermana mayor que se acordó de mí después de mucho tiempo, decidí cambiar mi vida y fue un regalo de Dios al conocer a la amiga de mi hermana en media fiesta para poder motivarme y cambiar mi destino del cual estaba varado de salir; me enamoré demasiado de esa chica, le llevaba flores prestándome el dinero de mi madre (después de solucionar sus problemas psicológicos), me encontraba para ir al cine y estuvimos un buen tiempo hasta que quedó embarazada (para ese tiempo ya teína 22 años) y estaba feliz por eso, busqué trabajo de repartidor en un súper mercado y en las noches era mesero en una pollería.

Cuando nació mi Hija, me sentía el hombre más feliz del mundo y estaba más motivado a seguir adelante, no tenía la secundaría terminada y era difícil buscar trabajo, fue entonces que me acordé de mi mejor amigo y busqué un préstamo para comprar un carro y comenzar a taxear, pero mi mujer dejó de amarme y por problemas que se avecinaban ella se llevó a mi ángel y nunca se apareció ni dio señales de vida para buscarla, eran días infernales, me sentía incompleto tal vez por mi mujer o tal vez por mi angelito ó por las dos mujeres de mi vida, no encontraba perdón y quería matarme.

Unos 2 años después de perder a mi familia encontré a Dios y fue él quien me dio esperanzas para seguir adelante, terminé de comprar mi carro y comencé a taxear por las ciudades de mi hermosa y melancólica Lima, dejé las malas juntas y nunca dejé a mi madre hasta su muerte. Serán cosas del destino que una tarde en un paradero encontré a mi pequeña hijita con sus dos colitas y un vestido rosa, sentada esperando en el paradero a su madre mientras ella hablaba en el taxi para que la lleven a algún lugar, la seguí, encontré su casa y comencé con visitarla dejándole muñecas en la puerta de su casa. Dos años después de tanta insistencia para ver a mi hija terminó en juicio por la custodia de la niña, mi hermana que era abogado me ayudó en el caso y quedamos con el juez y mi ex mujer en ver a mi angelita todos los viernes y justo este viernes será la primera vez que veré a mi hijita y comenzaré con mi nueva etapa. Dios es grande amigo, terminó diciendo mientras doblaba la esquina.

La vida como taxista es difícil, pasamos momentos únicos y dramáticos, desde una pareja discutiendo hasta una niña de 14 años ofreciéndote un bate de drogas para que viaje gratis y tengas algo de sexo con ella, las noches en Lima son el espejo oscuro del reflejo que puedes ver o que quieres ver.

- Me gustó haberte conocido (le dijo el muchacho con unos ojos brillosos llenos de reflexiones para su futuro), tienes un gran mensajes en tu vida y sé que todo al final saldrá muy bien para ti; sabes yo quiero ser escritor y quiero comenzar con una historia similar a la tuya, quisiera que sea la tuya y sería un gran honor trabajar en este proyecto que tengo en mente para cambiar la mentalidad de las personas.

Abel emocionado no dudó en contestarle con un sí y dándole la mano; esperó que el joven bajara del carro para sacar el dinero del cajero y pagarle la cantidad negociada.

Cómo te llamas, le preguntó el joven y Abel le contestó con Abel Valiente, así me llamo y asi es mi apellido aunque no lo creas; la mirada del joven de se llenó de alegría y rió con ansias - Bueno, ya tengo tu número para contactarme con tigo y poder encontrarnos otro día para escuchar tu historia, la verdad sería un honor hacer esto con tigo.

- Me parece bien amigo, cómo te llamas?
- Mayu
- Bueno Mayu, espero que tengas muchos éxitos, y descuida, que yo estaré para apoyarte, me caes muy bien amigo... espero tu llamada.


Días después mientras se hacía la llamada a Abel Valiente lo único que se escuchaba en la casilla era que el número dejó de existir...


Abel Valiente es un personaje real, el me enseñó muchas cosas aparte de su historia esa noche donde terminé motivado para seguir adelante, unos meses después perdí contacto con él, espero, que algún día lea esto, ya que me falta mucho para terminar su historia y esto es sólo un resumen incompleto.

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