
Ya no quiero enamorarme, será un trauma tan bello en mi vida que nunca terminará bien: Terminarás solo por toda tu vida, me dijo Pilar al terminar nuestra relación. La maldición del hombre que camina sin zapatos en un mar de dolor espinado, un universo de rosas marchitas, mostrándome un amor falso (no lo sé), algo que no puede pasar, algo prohibido y por esa razón creo que jugué con fuego.
Me enamoré de quien no debía de hacerlo (tal vez), toqué el cáliz prohibido de la eterna felicidad y mi maldición es sufrir con dagas que entran y salen de mi corazón. De este corazón podrido y maleado, que fue despreciado y botado; que nunca fue acogido por quienes esperaba que lo sea, mientras estaba postrado en la puerta de sus abrazos recibiendo un torrencial de indiferencia. Nunca se ganó el cariño que esperaba.
Creo que así tienen que ser las cosas para mí, tengo que seguir soportando las pisadas cuantiosas de quienes espero un poco más que afecto.
Qué triste es saber que escribo esto con sangre, con lágrimas amargas y negras de dolor; que triste debe ser que llegue a publicar esto, que lo lean quienes estén interesados de saber lo desastrosa que es la vida de alguien que se aguanta (por estúpido) todo su dolor y aún así quiere decirlo pero no encuentra las palabras ni el valor de hacerlo.
Triste debe ser la vida a veces; cuando vez la felicidad de otros y al verte al espejo encuentras una miraba muerta, una cara fea y demacrada, y un cuerpo delgado; que todo esto refleja mi felicidad en un laberinto de engaños con la única salida a la muerte.
Despertar y saber que todo esto te espera todos los días hace que de nuevo te sientas recibiendo otro puñal en el pecho.
Me hace falta de fuerzas para seguir adelante, "pero Mayu tú puedes", no aguantarían mucho si supieran que mi alma ya está cruzando el portal al infierno, que mi cuerpo se pudre y los gusanos muertos de hambre hacen cola tras la Parca.
No quiero enamorarme porque soy vulnerable a todo; porque ahora pienso que el amor nunca me tocará la puerta, porque no tengo hogar para recibirlo, porque nunca lo tendré, porque mi mente egoísta y estúpida nunca se imaginó un cuadro así.
No quiero amar, porque ya estoy olvidando lo que significa eso; o tal vez estoy ciego y no quiero volver a ver. Sólo quiero seguir caminando, sin zapatos, sin nada, porque mi cuerpo no se merece ser protegido, no se merece ser acogido ni amado... Ya no tengo más salidas en mi vida.
Eh tratado de amar a alguien, pero los resultados me dan otra cara; estas que son de las más puras razones de la vida, hacen que tome el único camino que se trazó en este mar de espinas y es el arrancarme los ojos para mirar con el corazón y la razón, y seguir caminando con aquella maleta mojada y pesada que casi se lleva todos mis pecados y mi alma... Esos pecados que pesan y nunca deben ser perdonados, y esa alma que nunca debió ser mía y nunca debí merecerme una.
Si Dios existe, que me quite los zapatos y me siga poniendo espinas; que tire más pecados y aferre esa alma para que entienda lo que es ser humano, ya que por más esperanzas que tenga, nunca lograré librarme de ellas, sólo me queda seguir aguantando en este peregrinaje de dolor.
Ya no más quejas, eso es todo para mí...
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