
Una noche cualquiera, Gabriela mi mejor amiga decidió matarse... y fue esa misma noche que antes de matarse me llamó al celular para levantarme y avisarme que cometería esa locura, al primer instante que me dijo llorando lo que haría me levanté de la cama y sin pedir permiso a mis tíos me escapé de la casa y corrí más de 11 cuadras en pijama y todo en mi cabeza giraba, no podía dejar de pensar en lo que estaba sucediendo, los ojos estaban rojos y mi aliento frio. Por qué tendría que hacer eso, me preguntaba varias veces lo estúpido que fui al dejarla sola en el momento que más necesitaba ayuda. Llegando a la casa de sus abuelos (donde ella vivía) comencé tocar la puerta como un loco. Había pasado un buen tiempo para que el abuelo Don Lucho cansado de llamar al cuarto de su hija a que abriera la puerta salió renegando y quejándose de que él hacia todo en la casa y que se merecía dormir en paz.
_ Damián! qué estás haciendo a estas horas en pijama y pálido- estaba muy sorprendido ese anciano y no sabía qué mas decirme.
_ Don Lucho, tengo que ver a su hija ahorita, es algo urgente y es necesario que me acompañe a verla por favor- estaba muy cansado y me dolía la mano por tocar tan fuerte la puerta, estaba también nervioso y muy desesperado, sentía que quería llorar.
El viejo porque me conoció desde que usaba pañales me creyó y subió con migo para saber lo que pasaba... Era demasiado tarde, al abrir la puerta encontramos a Gabriela tirada en el suelo con su pijama larga de color blanco y una figura muy delgada y hermosa, pero al acercarnos a levantarla vimos el otro lado de cuerpo bañado de sangre y un cuchillo de cocina al otro lado de su cama también lleno de sangre. Esa noche Don Lucho soltó algunas lágrimas, la abuela que pasó más tiempo con su nieta corrió a abrazarla y no la soltó hasta que llegara la ayuda. Llantos y gritos se escucharon toda esa noche, la abuela no podía soportar tanto dolor y quería saber por qué su hijita haría todo eso; esa noche fue la más larga de todas, mis tíos fueron a la casa de los viejos y me trajeron una colcha para abrigarme, las llamadas telefónicas que hacia Don Lucho con mi Tío eran interminables y yo me quedé abrazado con mi tía mientras soltaba las últimas lagrimas que me quedaban...
Me acordaré de todo lo que llegué a pasar con ella, desde el juego en el parque a buscar insectos hasta el primer cigarro juntos cuando comenzamos nuestra pubertad y nuestras travesuras precoces, tantos momentos inolvidables, tantas aventuras juntos... pero todo eso no duró mucho, yo sólo tenía 14 años cuando ella me dijo que se enamoró y que la apuesta que teníamos sobre nuestro primer beso la perdí ese día. Pero después de eso conocí muchas chicas y siempre ella me aconsejaba aunque seguía con el mismo... era raro verla con un solo chico todos los días, tuvo sus primeras relaciones después de los dos años saliendo con él y yo ya había tenido más de una vez con 10 chicas. Pero llegó un día donde terminó con él y sus días terminaron en su cuarto, desolada y sin compañía, había amado tanto a ese muchacho que dejó muchas cosas por él, había olvidado tanto como perdonado, pasado tantas cosas buenas como malas y creo que eso fue lo que hizo que se olvidara del mundo donde vivía y se olvidara de mi.
Ya no la veía mucho, y si la veía era con su enamorado, pero eso terminó y en el vecindario ya no la volvieron a ver... pasando varios meses me llamó pidiendo ayuda, corrí a su casa y pasamos toda la noche hablando mientras terminábamos una cajetilla de cigarros, me contó todo lo que pasaba y que lo extrañaba tanto, pero la veía fuerte, seguía de pie y no era capaz de matarse por eso, estaba destrozada y tenía heridas que podían ser sanadas... así le dije, y la abrasé con todas mis fuerzas y terminamos durmiendo juntos, sentados al pie de la cama como unos niños; me sentía feliz de haber recuperado mi amistad con ella, me sentía feliz de estar de nuevo en su vida... estaba enamorándome de mi mejor amiga, con quien compartíamos muchas cosas como hermanos... me había enamorado de mi hermana...
Todos los días la buscaban, le llevaba flores de todos los colores, le regalé un canario y le di un collar con su foto y la mía. Sus abuelos con quienes creció- porque era huérfana de padres -me recibían con los brazos abiertos y Doña Pancha me molestaba mucho con Gabriela, me gustaba que me molestaba porque estaba enamorado de ella, pasaron varios meses y ella de nuevo tenía el color en su rostro y el brillo de alegría en sus ojos, cuando estaba enferma me quedaba hasta que se quedara dormida, o si no, cuando la encontraba dormida, esperaba a que despierte mientras la miraba todo ese tiempo; cuando estaba triste, la abrazaba y no la soltaba hasta que me diera un palmazo en el trasero diciéndome que se sentía bien y que no podía respirar (jajajajaja). Como amaba a esa niña, todo era color de rosa para mí; pero mi paraíso se rompió cuando regresó su ex... Un día se apareció por su puerta y quería hablar con ella, la agarré de la mano con fuerza y no quería dejarla ir, pero ella al verlo volvió a recordarlo todo y sintió esperanzas de volver a escuchar su voz, me miró y con un solo pestañeo de sus ojos color cielo me dijo que lo sentía, y solo vi su largo cabello bailar mientras la puerta se cerraba, esperé más de 2 horas en su cuarto y decidí irme, los golpes en mi pecho eran interminables y la desesperación de saber qué había pasado todo este interminable tiempo con Gabriela se convirtieron en locura...
A la mañana siguiente ya en mi cama tratando de dormir recibí su llamada me dijo que quería hablar con migo... Regresé con él, me dijo así, regresé porque lo amo y no podía olvidarlo, todo este tiempo eh estado sufriendo y me di cuenta que me hacía mucha falta, gracias por estar con migo, gracias por entenderme y por seguir siendo mi mejor amigo, te quiero y nunca te olvidaré... Yo también nunca la voy a olvidar, pero porque yo no la quería, sino porque la amaba y porque me importaba del todo. Quería verla, esa misma tarde fui a su casa y no la encontré, al día siguiente tampoco y así fueron pasando los días que parecían que el tiempo pasaba más rápido en el infierno que en este. 3 meses después de eso la encontré con su enamorado agarrados de la mano y la jalé por un momento para hablar de algo muy importante. Te quiero Chiquilla, te amo demasiado, todo este tiempo que pasamos juntos y compartimos muchas cosas como mejores amigos, fueron de las más hermosas e interesantes en toda mi estúpida vida, pero quiero ser algo más que un buen amigo tuyo, quiero estar con tigo, quiero compartir otras cosas y quiero velar todas las noches para que duermas feliz, para que seas feliz, para que así pueda ser feliz. Te amo, y no quiero perderte, te extraño y no quiero olvidarte, te necesito y no quiero dejarte... no tuve miedo a la respuesta ni a la mirada que me hizo ese momento cuando le dije todo eso, simplemente me miró y se puso a llorar, ese rato recibí un golpe en la cara por su enamorado y se armó un conflicto en el parque de aquella urbanización.
3 semanas más sin saber nada de ella, y mi teléfono sonó con su ringtone especial, contesté desesperadamente y era ella quien me dijo que iría a mi casa a verme... Hablamos muchas cosas pero el tema que quería tocar nunca se habló... Hagamos una promesa, me dijo así, si llegara a morir yo te digo cómo es la muerte y te acompañaré toda la vida; lo mismo tienes que hacer tu... consternado al no saber qué contestar asenté con la cabeza y nos pinchamos la punta de los dedos y mesclamos nuestra sangre juntándolos, pero aun quería hablar con ella, quería saber si lo había pensado y cuando estaba a punto de tocarse el tema sus abuelos la llamaron y se fue.
3 días después yo fui a verla, y esta vez decidido a besarla, decidido a decirle otra vez y cuantas veces sea necesario lo mucho que yo la amaba, pero me dijo que no, que estaba enamorada y que era feliz estando así y que me tenía como un amigo nada más... nada más... sólo eso quería y llegué a molestarme, discutimos mucho ese día, tiré la puerta con fuerza y en mi cuarto me disloqué la mano con tanto golpe que hacía en el suelo mientras lloraba y esa mi locura se volvió odio... por un buen tiempo no supe nada de ella, estaba saliendo con una chica pero la estaba usando por placeres carnales como ella a mí. Me preguntaba si estaba bien o si seguía con ese chico y siempre terminaba olvidándome de esas cosas haciendo el amor con mi "actual enamorada", Otra vez escuché ese su ringtone en mi celular, pensaba que ya lo había borrado, pero era ella y esta vez me llamó llorando, me necesitaba mucho ese momento pero la ignoré y colgué su llamada, toda la noche llamó más de 10 veces y esas 10 las colgué con ira y apagué el celular, ya no me importaba más su vida ni sus cosas absurdas...
Semanas después me enteré que había estado embarazada y que su enamorado la había obligado a abortar, y que ese día que abortó me estaba llamando porque se sentía muy mal... ese momento me molesté demasiado y fui a buscar a ese chico para golpearlo de nuevo, para destrozar todo lo que tenía, fui a su casa y lo encontré solo y comencé a golpear su cara, a patear sus costillas y seguir golpeando su cara en el suelo hasta ver su sangre en mi ropa.
Fui a buscarla cansado y sucio, quería volver a verla y nunca contestó mis mensajes, sus amigas me decían que ya no salía de su casa y que estaba loca, que a veces salía por la ventana a llorar sin importar quién la mirara... Un día esperando sentado en su puerta a que me abriera ella salió por su ventana y me habló mientras soltaba sus lágrimas... Te acuerdas de la vez que te picó una araña?
- Si, fue cuando tú estabas entusiasmada con eso de ser enfermera y me mordiste la rodilla donde me picó esa araña y luego sacaste el veneno y me vendaste.
- Eres un idiota, por eso te quiero mucho... que hubieras hecho sin mi ese instante
- Me hubiera comido la araña y te habría dado un beso
- Jajaja –rió dulcemente- , asqueroso
- ¿Me disculpas?, fui un idiota, estaba asustado a perderte y ese día que me llamaste estaba nervioso por cómo decirte hola, soy un estúpido
- Lo sé, te quiero y no tienes por qué pedir perdón
Ese momento me paré para poder verla por su ventana y la vi muy delgada, no había estado comiendo, había perdido el brillo de sus ojos cielos, había perdido vida el color de su piel y se había cortado el cabello largo y negro que siempre me gustaba. Cuando vio mis ojos de asombro cerró la ventana y me sonrió como si cometería algo malo. Una noche cualquiera, Gabriela mi mejor amiga decidió matarse... y fue esa misma noche que antes de matarse me llamó al celular para levantarme y avisarme que cometería esa locura...
Me encontré cargando su cajón, con un traje oscuro y me quité las gafas porque estaba arto de llorar a escondidas, mis ojos rojos y mi cuerpo adolorido. Todo estaba terminando y fuí el último en irme de ese pedazo de tierra donde la enterramos todos sus amigos y familiares. La lluvia era gruesa y torrencial, pareciera que el cielo compartía mi dolor, pareciera que la tierra compartía lo que sentía y fue ella quien terminó de enterrar a mi querida amiga, a mi amada vida...
Esa misma noche, escuché su llanto otra vez, escuché su voz y fui a buscarla por los pasadizos, tenía esperanzas de volver verla, pero no la encontré, regresando a mi cuarto vi su figura en la ventana, me saludó y se acercó muy despacio hacia mi, me abrazó y me llevó a mi cama... Te eh estado buscando, me dijo, perdóname pero quería hacerlo por muchas cosas que pasé, ahora soy feliz y lo estaré porque siempre estaré con tigo... no podía creer que estaba con migo, no podía creer que la promesa se cumplió... La muerte estaba con migo el día que hablamos, ella me trajo el cuchillo y me dijo que mi labor en este mundo había terminado, era muy hermosa y me dejé llevar por ella, me extendió la mano y yo la rechacé, le dije que estaría con tigo para toda la vida, que te esperaría esperando y que te seguiré aconsejando para toda la vida, eres un idiota, por eso te quiero y por eso estaré con tigo, te amo y te amaré. Mi paraíso eres tu... Fueron sus últimas palabras y me dio un beso en la frente y luego rosó sus labios con los míos.
Me encuentro caminando en la nada, siempre me miran raro todos porque hablo solo, pero no es así, dentro de mi está Gabriela, siempre lo estuvo, nunca me abandonó, y ahora que el sol se despide de la vida, da la bienvenida a la muerte y a la belleza... creo que caminé demasiado después de esa noche, ya no recuerdo ni donde vivo, ni quién soy, pero sé a dónde voy y aún me falta mucho por recorrer... ya nos volveremos a ver...